¿Cuáles son los principales tipos de comisiones de inversión?
Casi todo inversor se encuentra con cinco comisiones: los gastos corrientes del fondo, la de custodia o de plataforma, las de compraventa, las de entrada o salida y, a veces, la de éxito. El cambio de divisa y los costes internos del fondo pueden añadir más. Cada una se cobra a su manera: compáralas en dinero, no por el nombre.
| Comisión | Qué cubre | Cómo se suele cobrar | Dónde encontrarla |
|---|---|---|---|
| Gastos corrientes | El funcionamiento del fondo: gestión, administración, depósito | Un porcentaje anual que se descuenta del valor del fondo, así que nunca ves una factura | El documento de datos fundamentales (KID) o la ficha del fondo |
| Comisión de custodia (a menudo figura como comisión de plataforma) | El mantenimiento y la administración de tu cuenta | Un porcentaje anual de lo que tienes, una cuota fija o ambas cosas | La página de tarifas del proveedor y tus extractos |
| Comisión de compraventa | Comprar o vender | Una cantidad fija o un porcentaje por operación | La página de tarifas y cada confirmación de operación |
| Comisión de entrada o de salida | Entrar en algunos productos o salir de ellos | Un porcentaje de lo que inviertes o retiras | Los documentos clave del producto y sus condiciones |
| Comisión de éxito | Una recompensa para el gestor cuando los resultados superan un objetivo | Una parte de los resultados por encima de un nivel fijado, además de las demás comisiones | Los documentos del fondo, a menudo en la letra pequeña |
Fíjate también en el cambio de divisa cuando compras inversiones en otra moneda, en la diferencia entre el precio de compra y el de venta (la horquilla), en las comisiones de traspaso a otra entidad y en los honorarios de asesoramiento si recurres a un asesor. Los nombres cambian de una entidad a otra; lo que cuenta es el total que pagas.
¿Cuánto cuestan las comisiones de inversión a largo plazo?
Una comisión anual se cobra cada año que mantienes la inversión, así que su coste se acumula. En este ejemplo, las inversiones de un capital ficticio de 20.000 € ni suben ni bajan antes de gastos. En 20 años, una comisión anual del 0,5 % se lleva unos 1.908 €; una del 1 %, unos 3.642 €, y una del 2 %, unos 6.648 €.
Dejar fijo el valor de las inversiones es deliberado: así se aísla el efecto de la comisión y no fingimos saber qué hará una inversión. Cada cifra de abajo sale de una sola fórmula: comisiones pagadas = 20.000 € × (1 − (1 − comisión anual) ^ número de años).
| Comisión anual | Comisiones pagadas en 10 años | Comisiones pagadas en 20 años | Capital que queda a los 20 años |
|---|---|---|---|
| 0,5 % | 978 € | 1.908 € | 18.092 € |
| 1 % | 1.912 € | 3.642 € | 16.358 € |
| 1,5 % | 2.805 € | 5.217 € | 14.783 € |
| 2 % | 3.659 € | 6.648 € | 13.352 € |
Lo importante es la diferencia entre filas. Pasar de una comisión anual del 2 % a una del 0,5 % en este capital ficticio deja unos 4.740 € más al cabo de 20 años. Una comisión más baja no convierte una inversión en buena, pero una más alta hay que recuperarla año tras año.
En la vida real, el coste suele ser mayor. Si las inversiones suben, el mismo porcentaje se lleva más dinero cada año, y cada cantidad que sale deja de generar lo que habría ganado después. Si bajan, la comisión se cobra igualmente.
Solo a modo de ejemplo: cantidades inventadas; la comisión de cada año se descuenta del valor en ese momento y, por lo demás, las inversiones ni suben ni bajan. No es una previsión.
¿Cómo se calcula el coste total en dinero?
Convierte cada comisión en dinero para un año normal y súmalas. Multiplica cada porcentaje anual por la cantidad que tendrías invertida, añade cada comisión de compraventa por el número de operaciones que prevés y reparte cualquier comisión puntual de entrada o salida entre los años de inversión. Divide el total entre lo invertido y tendrás tu porcentaje anual real.
Enumera todas las capas
Apunta los gastos corrientes del fondo, la comisión de custodia o de plataforma, las comisiones de compraventa, cualquier comisión de entrada, de salida o de éxito y el cambio de divisa, si se aplica.
Pasa los porcentajes a dinero
Multiplica cada porcentaje anual por la cantidad que tendrías invertida. Por ejemplo, el 0,8 % de 10.000 € son 80 €.
Añade las comisiones por operación
Multiplica cada comisión de compraventa por las veces que prevés comprar o vender en un año, incluidas las aportaciones mensuales periódicas si te las cobran.
Súmalo todo
El total es lo que cuesta un año normal. Divídelo entre lo invertido para obtener tu porcentaje total anual y compáralo entre las distintas opciones.
| Capa | Comisión | Coste en un año |
|---|---|---|
| Gastos corrientes del fondo | 0,8 % al año | 80 € |
| Comisión de custodia o de plataforma | 0,3 % al año | 30 € |
| Comisiones de compraventa | 5 € por operación, 4 operaciones | 20 € |
| Total | 1,3 % en total | 130 € |
En este ejemplo ilustrativo, el 0,8 % que anuncia el fondo se convierte en un 1,3 % al sumar las demás capas. Por eso la cifra de un solo documento rara vez lo cuenta todo.
Solo a modo de ejemplo: comisiones inventadas, no representativas de ningún proveedor.
¿Qué comisiones de inversión se suelen pasar por alto?
Las comisiones más fáciles de pasar por alto no llegan nunca como factura: los gastos corrientes de un fondo, descontados de su valor; los costes de operar dentro del fondo; la diferencia entre el precio de compra y el de venta, y el cambio de divisa. Las de salida y de traspaso también se escapan: solo aparecen cuando intentas irte.
- Comisiones incluidas en el precio. Los gastos corrientes de un fondo reducen su valor día a día, y puede que tu extracto nunca los muestre en una línea aparte.
- Comisiones de salida y de traspaso. Algunos productos te cobran por vender antes de tiempo o por pasarte a otra entidad. Léelo antes de comprar, porque decide lo fácil que te resultará salir.
- Comisiones de éxito. Se suman a los gastos corrientes. Comprueba qué objetivo tiene que superar el gestor y si antes debe recuperar los periodos en que se quedó por debajo.
- Cambio de divisa. Comprar inversiones en otra moneda puede suponer una comisión a la ida y otra a la vuelta, a veces incluida en el tipo de cambio en lugar de aparecer como comisión.
- Comisiones mínimas o de inactividad. Una comisión mínima fija puede suponer una parte grande de un saldo pequeño.
Una cuota fija que parece pequeña puede salir cara con un capital pequeño, y un porcentaje que parece pequeño puede salir caro con uno grande. Compara de las dos formas, con la cantidad que de verdad invertirías.
¿Qué preguntar sobre los costes de una inversión?
Pide el coste total de un año normal en dinero, para la cantidad que invertirías y con todas las capas incluidas. Después pregunta cuánto cuesta salir, si alguna comisión depende de los resultados y si alguien cobra por venderte el producto. Pide las respuestas por escrito: si una entidad no puede dártelas, eso ya te dice algo.
- ¿Cuánto pagaré en total en un año normal, en dinero, si invierto esta cantidad?
- ¿Qué comisiones salen del valor del fondo y cuáles se cobran en mi cuenta?
- ¿Cuánto cuesta cada compra, cada venta o cada aportación mensual periódica?
- ¿Hay alguna comisión por vender antes de tiempo, cerrar la cuenta o traspasar a otra entidad?
- ¿Hay comisión de éxito? ¿Cómo se calcula exactamente?
- ¿Cobra alguien una comisión o un pago por venderme este producto?
- ¿Dónde veré estas comisiones y cada cuánto me informarán de ellas?
Copia las respuestas en la comprobación de diez preguntas para decidir cuando valores una opción concreta. Y recuerda que exigirte un pago antes de dejarte retirar tu dinero no es ninguna comisión: nuestra lección sobre las señales de alerta de las estafas explica por qué es motivo para parar en seco.
¿La inversión más barata es siempre la adecuada?
No. Una comisión más baja deja en tu bolsillo más de cualquier subida, pero no hace que una inversión sea adecuada. El riesgo, lo que contiene, lo fácil que es salir y si encaja con tu meta importan como mínimo lo mismo. Usa las comisiones para comparar opciones parecidas en lo demás y para cuestionar gastos altos sin una explicación clara.
A veces, unos gastos más altos pagan algo que puedes valorar, como otra forma de gestionar el dinero o servicios adicionales. La pregunta útil es si entiendes qué te da ese coste extra y si te compensa cada año, porque lo pagas cada año. Si quieres una opinión personal sobre qué opción te conviene, eso es trabajo de un asesor financiero autorizado.
¿Quieres sumar las comisiones de una opción que estás valorando? En las clases particulares de inversión aprendes a encontrar cada comisión y a pasarla a dinero tú mismo. Siguiente itinerario: cómo tomar una decisión de inversión informada.
Comisiones de inversión: preguntas frecuentes
¿Qué comisión de inversión es razonable?
No hay una única cifra correcta, porque las comisiones dependen del producto y del servicio. Lo que sí puedes hacer es sumar el coste total anual en dinero y comparar productos equivalentes. Si una opción cuesta varias veces más que otra parecida, pregunta qué paga esa diferencia.
¿Se pagan comisiones aunque pierdas dinero?
Normalmente sí. Los gastos corrientes y las comisiones de plataforma se cobran, por lo general, suba o baje la inversión. La excepción son las comisiones de éxito: solo se pagan cuando los resultados superan un objetivo fijado.
¿Qué son los gastos corrientes?
Los gastos corrientes son el coste anual de funcionamiento de un fondo, expresado como porcentaje de su valor. Se descuentan del propio fondo en lugar de facturártelos, así que no verás un pago aparte, pero reducen el valor de lo que tienes.
¿Por qué importan las pequeñas diferencias de porcentaje?
Porque la comisión se cobra cada año mientras mantengas la inversión, así que las diferencias pequeñas se acumulan. En el ejemplo ilustrativo, a 20 años la diferencia entre el 0,5 % y el 2 % llega a unos 4.740 €, y sería mayor si las inversiones subieran, porque cada cantidad cobrada también habría generado algo.